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¿Qué impacta más en la mente, libros o películas?

Recientemente se hizo una pequeña encuesta en las redes sociales de Why podcast preguntando cuál de estas dos actividades han impactado más en las vidas de las personas y quedaron por más tiempo en sus mentes. El 65% mencionó que fue “leer los libros” y el 35% votó por “ver películas”. Las razones eran diversas, algunos mencionaron que un libro les ayudó a tomar mejores decisiones en su vida personal, otros dijeron que las películas les ayudaron a empatizar mejor con realidades difíciles que viven otras personas.

Más allá de encontrar una respuesta binaria a favor de una actividad, en este artículo se explicará qué ocurre en la mente de las personas cuando se realiza estas actividades y cómo estas pueden impactar en la vida y en la sociedad.

¿Qué ocurre en la mente?


Para Raymond Mar, doctor en psicología de la Universidad de York, la mente es como una acción o producto del cerebro: “El cerebro es un órgano que al funcionar puede producir en la mente: emociones, reflexiones o deseos”.

“Hay evidencia de que cuando se lee, la mente crea o recuerda objetos que se asemejan a la descripción”, afirmó Raymond Mar en una entrevista a BBC Mundo.

Si nos ponemos a recordar el último libro que hemos leído, somos conscientes de que los personajes, escenas y sonidos son producto de nuestra imaginación. Sabemos que el contenido de un libro de fantasía no es real, sin embargo, nuestro cerebro no lo percibe como tal.

“Las palabras evocan conexiones con el mundo real. Es decir, activan áreas de la misma forma que si se experimentaran”, escribe la psicóloga María Vélez en el portal La mente es maravillosa.

Las regiones que se activan cuando se lee son muy similares a las que se activan cuando realizamos una actividad en la vida real. Por ejemplo, cuando una escena narra que un personaje está pateando un balón, las reacciones en el cerebro son casi iguales cuando pateamos un balón en la vida real.

Sin embargo, en una sala de cine también se tiene esa experiencia de percibir las escenas como si las estuviéramos viviendo.

“Al ver cine, distintas partes del cerebro se activan como las áreas prefrontales, el lóbulo límbico, la amígdala, el hipotálamo, entre otros”, menciona el médico Hans Contreras en la presentación de su libro Neurología fílmica (publicado en la web de la Universidad Peruana de Ciencias y Humanidades)

Las áreas prefrontales son las que se activan cuando estamos concentrados o aprendiendo alguna actividad. Por ende, es lógico pensar que mirar cine capta mucho más nuestra atención que leer un libro ya que estimula más sentidos que la lectura. Tanto las películas como los libros nos narran historias y hacen que nos olvidemos por momentos de lo difícil que puede ser vivir. A través de ellas se puede empatizar con realidades que probablemente nunca experimentemos. Por ejemplo, la película Joker hizo lo que pocas creaciones artísticas hicieron: empatizar con un asesino.

Los privilegios de leer


Ver una película nos puede tomar aproximadamente 2 horas. En ese periodo no hay espacio para el debate con personas de a lado; esa actividad se suele dejar al final de la película mientras regresamos a casa.

Cuando se lee un libro, se tiene el privilegio de hacer una pausa y reflexionar sobre una escena o personaje que nos haya impactado. Después de leer hasta la mitad del libro o incluso menos, se tiene el privilegio de poder discutirlo con la familia o amigos. Definitivamente, leer un libro nos da la oportunidad de sumergirnos en esa historia por más horas y con mayor detalle que en una película. Es normal que la actividad cerebral y mental tengan mayor dinamismo durante la lectura.

Entonces, ¿es más justo comparar una serie de Netflix con un libro? Probablemente sí, pero más allá de llegar a una respuesta resultadista, analicemos el valor que existe en una gran diferencia: la imaginación.

Imaginar es Innovar


Es evidente que en una película hay poco espacio para la imaginación ya que los sonidos, los personajes y las escenas ya están creadas por el director y su equipo. Así como leer nos da algunos privilegios, esta actividad también requiere de un esfuerzo adicional: poner a prueba nuestra imaginación.

“La imaginación contribuye a un aprendizaje fácil y rápido. Este rasgo de la Psicología del individuo es necesario estimularlo y desarrollarlo desde los primeros años de la vida”, afirma la psicóloga Maribel Torres en su artículo La imaginación en la psicología del ser humano para el portal BLASTING NEWS.

“Si en la obra de arte los bocetos, el material y las primeras ideas son lo que imperan, en la innovación lo será la imaginación. Esta y no otra será su auténtica materia prima. Y es que imaginar que algo puede ser de otra manera es el primer paso hacia la innovación”, dice el psicólogo y especialista en innovación Guzmán López en la web de Telefónica.

Es importante entender que tanto los libros como las películas enriquecen nuestra cultura. Sin embargo, el Perú se caracteriza por ser un consumidor más de video que de escritura, siendo este último muy valioso para desarrollar la imaginación en los ciudadanos. El periodista César Hildebrandt dijo a La República en una entrevista: “Vivimos en una videocracia, pregúntales a los diarios y revistas cómo caen sus ventas, pregúntales cuán difícil es sacar adelante un documental”.

Que los casi 20 años de crecimiento económico ayuden a replantear, aunque sea tarde, los cimientos culturales de nuestra sociedad.

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